domingo, 8 de febrero de 2015



He aquí que moristeis -ahora ya no late 
vuestro corazón cuyo latir
daban ritmo y esperanza a mi vivir
ahora estáis perdidos para mí
-La mirada no atraviesa esta distancia-
No iré buscaros pues no soy
Órfeo habiendo escogido para mí
estar presente aquí donde estoy viva.

Y os deseo paz en ese camino
fuera del mundo que respiro y veo.
Sin embargo aquí escogí vivir
nada me queda sino mirar de frente 
en este país de dolor e incertidumbre 
aquí escogí permanecer
donde la visión es dura y más difícil

Aquí tan sólo me queda hacer frente 
al rostro sucio de odio y de injusticia
la lucidez me sirve para ver
a la ciudad caer muro tras muro
y la muerte que me aparta me enseña
que la señal del hombre no es una columna.

Y yo os pido por este amor cortado
que os acordéis de mi ahí donde el amor
ya no puede morir ni ser quebrantado.
Que nuestro corazón que ya no late
en el tiempo denso de sangre y de saludable
pero vive la perfección de la claridad
se compadezca de mí y de mi llanto
se compadezca de mí y canto.




Imagen:
La tumba de Kügelgen de Caspar David Friedrich. Pintura. Alemania, 1821-22

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