sábado, 22 de marzo de 2014


Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita a lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.




Fuente:
Cortazar, Julio. "Aplastamiento de las gotas" En: Español: Sexto grado Lecturas. México: SEP, 1997, p. 16

Fotografía:
[LLuvia] de Elizabeth Patterson. Fotografía. Estados Unidos, 2009?

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