lunes, 12 de mayo de 2014



Entre los Sakai, se cree que el alma abandona el cuerpo por la parte posterior de la cabeza y se dirige hacia Occidente. El muerto trata de entrar en el Cielo por la misma puerta que utilizan las alamas de los Malayos, pero, como no lo consigue, pasa por el puente Menteg, tendido sobre una caldera de agua hirviendo. El puente es en realidad el tronco de un árbol sin corteza. Las almas de los malvados caen en la caldera. Yenang se apodera de ellos, los abrasa hasta dejarlos convertidos en cenizas; entonces los pesa: si las amas son livianas, las envía al Cielo; de no ser así, continúa quemándolas para purificarlas por el fuego.Entre los Sakai, se cree que el alma abandona el cuerpo por la parte posterior de la cabeza y se dirige hacia Occidente. El muerto trata de entrar en el Cielo por la misma puerta que utilizan las alamas de los Malayos, pero, como no lo consigue, pasa por el puente Menteg, tendido sobre una caldera de agua hirviendo. El puente es en realidad el tronco de un árbol sin corteza. Las almas de los malvados caen en la cadera. Yenang se apodera de ellos, los abrasa hasta dejarlos convertidos en cenizas; entonces los pesa: si las amas son livianas, las envía al Cielo; de no ser así, continúa quemándolas para purificarlas por el fuego.





Fuente:
El libro de la imaginación / Edmundo Valadés. - 19a reimpresión. - México: FCE, 2012.

0 comentarios:

Publicar un comentario