jueves, 16 de octubre de 2014



El trueno del verano se oscurece, y su ascendiente
Cumulae, negando nuestra escala en el cenit,
Electrifica esta música: la tarde se viene abajo.
Castillos-en-el-aire; y sobre la tierra: un fuego verde, lívido.
La radio hierve con estática ante los acordes
De este burlón último-día del arte y la naturaleza.

Hemos sobrevivido al apocalipsis por mucho tiempo:
¡Los dinosaurios de Scriabin! Trombones para la transformación
Llegados por tren a la Estación Finlandia
Para enterrar su piolet treinta años después
En el cerebro de Trotsky. Alexander Nicolaievitch: los eventos
Fueron menos misericordes que tu horda de instrumentos.

Demasiadas voces ahogadas colman esta frecuencia
Radial. Pongo el rostro de Lenin junto al tuyo
—El tuyo, el del ego fanático de la excentricidad
Contra el hijo sistemático de un inspector de escuelas
Con Tyutchev sobre la mesa –puesto que el hombre fuerte
Lee poemas mientras que alega el antisemita: “Yo tenía un amigo judío”.

El fuego arrasa en los címbalos. Prometeo descendió
En algo más que llamas orquestales y Kerensky huye
Antes de eso. Ahora una babel de continentes roe y desgarra
La seda de esas armonías que parecieron alguna vez
Tan peligrosas. Tú soñaste con un final donde la rosa
Del mundo se extinguiría como una salida musical.

La población borra las lindes y somos
Una sola ciudad con suburbios en guerra: no puedo
Oír una música así por su consecuencia:
Cada uno de sus sentidos se encaminaba a renacer
Saliendo de una tormenta de perfumes y de luz
A un mundo blanco, y-en-el-principio.

Y en el principio, reina el hombre fuerte:
¿Y no fue entonces, Trotsky, cuando tú
Te llevaste a ti mismo al juicio y a la ejecución, al olvidar
Que ahí donde rige el terror, la justicia es arbitraria?
Prometeo cromático, mito del fuego,
Es la historia la que te vuelca en el cenit.
Blok, también, escribió Los Escitas,
Quienes debieron saberlo: aquel que brama
Con el torbellino, con el torbellino se hunde.
¿Fue en esto Lenin más culpable que tú,
Cuando, a partir de una paciencia inmisericorde cultivó
La prosa diaria para la que tal poesía prepara?

Scriabin, Blok, hombres de extremos,
La historia desanda la música de sus sueños
A través de la sangre, y no puede culminar
En la perfección de la anábasis. Se detiene. Los árboles
Siguen lloviendo aunque la lluvia ha cesado
En un mundo al sereno de codas incesantes:

Los duros bordes de las casas presionan los sentidos
Posteriores a la música, y se niegan a arder,
Allí donde un carro de helados circula por el estado
Tocando “Greensleeves”, y en la frontera
Rancia y nueva de la ciudad, incluso la fealdad
Rige con la cruel misericordia de lo sólido.

* “Prometeo” se refiere al poema tonal de Scriabin y a su esperanza de transformar el mundo mediante la música y el ritual.



Fuente:
La galería del zorro / Charles Tomlinson ; traducción de Luis Miguel Aguilar. -- 1a ed. -- México : Ediciones El Tucán de Virginia, 1996.

Imagen:
Prometeo de José de Ribera y Cuco. Pintura. España, 1630.

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