domingo, 17 de febrero de 2013



En Fontainebleau vida mía
tomaremos unas jarras de cerveza
bajo un parasol (Cinzano) una copita
de curaçao, picaremos niña
unos saladitos (pásame el hueso
de la aceituna). Luego
a trabajar en firme, que se titule el poema
“Fusilamientos de un caballero color siena”
donde haya una dama y su amor que muera
en las guerras napoleónicas. Para
un día de trabajo es suficiente: subamos
en Fontainebleau a la habitación, echémonos
a bosquejar arbolillos pelados a principios
de la primavera, despedidas
bajo palio de los amantes de Teruel, Verona
y con suma grandilocuencia (Vigny) “Jʼaime
la majesté des souffrances humaines”. Con esta
referencia culta nos llega para seguir
mañana: de momento
las persianas para que haya sombra (igual
que en un buen poema es requisito indispensable
el frescor de la penumbra) y tira
de la campanilla para que la doncella traiga
una copa, alerta
niña que el poeta a tu lado es una
eminencia, coloca
en el flamante carmesí de tu mejilla
un ósculo
y se desata, marcha
más de una legua la infantería por doquier y
Napoléon épouse Marie-Louise, se ejecutan
como racimos en un abrazo.



Fuente:
Material de lectura: José Kozer / José Kozer; selección y nota introductoria de Jacobo Sefamí. 1a ed. México: UNAM, Coordinación de Difusión Cultural, Dirección de Literatura, 2013

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