sábado, 23 de febrero de 2013



Habiéndose confesado siente
Que debería arrodillarse y orar pidiendo
Perdón por su ser tan orgulloso, por haberse
Atrevido a ver su alma desde fuera.
Tendido en el corazón de las emociones, el tiempo
tiene su propio quehacer. No debemos anticiparnos
O despertar ni un momento. Dios no nos puede atrapar
A menos que nos quedemos quietos en el cuarto
Inconsciente de nuestro corazón. No debemos ser nada,
Nada para que Dios nos pueda convertir en algo.
No debemos tocar la materia inmortal
Ni debemos soñar despiertos con el juicio de mañana:
Dios debe ser capaz de sorprendernos.
Pues hemos pecado, pecado como Lucifer
Por anticiparnos. Así que tendámonos otra vez
En lo profundo de una anónima humildad y que Dios
Nos encuentre materia digna entre Sus manos.




Fuente:
La jornada semanal, domingo 14 de septiembre de 2003, Núm 458

Imagen:
Ilustración para el Paraíso perdido de John Milton de Gustave Dore. Grabado. Francia, 1866

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