sábado, 23 de agosto de 2014



Llega un triste momento de la edad
en que somos tan viejos como los padres.
Y entonces se descubre en un cajón olvidado
la foto de la abuela a los catorce años.

¿En dónde queda el tiempo, en dónde estamos?
Esa niña
que habita en el recuerdo como una anciana,
muerta hace medio siglo, 
es en la foto nieta de su nieto,
la vida no vivida, el futuro total,
la juventud que siempre se renueva en los otros.
La historia no ha pasado por este instante.
Aún no existen las guerras ni las catástrofes
y la palabra muerte es impensable.

Nada se vive antes ni después.
No hay conjugación en la existencia
más que el tiempo presente.
En él yo soy el viejo
y mi abuela es la niña.



Fuente:
Los días que no se nombran / José Emilio Pacheco. -- 1a ed. -- México, D. F. : Asociación Nacional del Libro, A. C., 2011

Imagen:
Niñas saltando a la soga en el Asilo de Huérfanas. Fotografía. Buenos Aires, fines del S. XIX

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