viernes, 14 de febrero de 2014



Del deambular de las barras se ha cansado tanto
su mirada, que ya nada retiene. 
Es como si hubiera mil barras 
y detrás de mil barras ningún mundo hubiese.

El suave andar de pasos flexibles y fuertes, 
que gira en el más pequeño círculo, 
es como una danza de fuerza entorno un centro 
en el que se yergue una gran voluntad dormida.

Sólo a veces se abre mudo el velo 
de las pupilas. Entonces las penetra una imagen, 
recorre la tensa quietud de sus miembros
y en el corazón su existencia acaba.





Imagen:
Panther de Eugène Delacroix. Pintura. Francia, 1850?

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